lunes, 19 de diciembre de 2016

de Hypermedia Magazine: PosCuba by Katarzyna Dembicz

(Tomado de PosCuba: lo imponderable de la transformación insular, Hypermedia, 2016)
¿Se podría justificar la comparación de la Cuba actual con la Polonia de la época de la transformación de los años noventa del siglo XX? Tal pregunta la formulé pensando en escribir sobre los cambios que está viviendo Cuba y su sociedad actualmente. A pesar que varios de mis colegas investigadores opinaron que no tiene explicación, ni razón tal procedimiento, pienso que plantearla es muy necesario. El objetivo no es indicar diferencias o similitudes entre ambas realidades y procesos. Aunque estas existan. El propósito de tal pregunta era poder analizar, profundizar y ampliar la reflexión sobre los cambios que se están dando en la Isla en el nuevo milenio a partir de las experiencias vividas por los polacos en los años noventa del siglo XX, reunidas en las investigaciones científicas.
Las comparaciones, sin embargo, son inevitables. Por ejemplo, en el caso cubano como en el de Europa del Este, las causas primordiales de la transformación fueron la mala gestión económica. A este factor es necesario añadir la falta de legitimidad de los gobiernos de los países europeos del bloque socialista, que en Cuba se mantiene, aunque debilitada por el retiro de la vida política del carismático líder Fidel Castro (y ahora su ausencia física).
Aunque los orígenes de los sistemas de Polonia y Cuba fueron diferentes, sus características los llevaron a denominar de la misma forma: “real socialismo” o “comunismo”. En el primer caso, el sistema (vigente entre los años 1945-1989) fue impuesto con fuerza desde las cúpulas políticas internacionales, como resultado de acuerdos pos segunda guerra mundial. En el segundo, es efecto de decisiones internas, resultado de una lucha armada contra un régimen dictatorial.
Sin embargo, en ambos casos, la introducción y la puesta en marcha de tal sistema ha contribuido a la profunda modificación de los procesos de modernización, cambiando las prioridades del desarrollo de ambos países. Sus principales características eran: una forzada industrialización, el avance de los segmentos bajos de la estructura social, la eliminación de las disparidades producidas por una economía de mercado y la aparición de contrastes específicos para este sistema. El “socialismo real” se caracterizó de una centralización y estatalización de todas las esferas de la vida, falta de libertades en la vida pública, un pleno control del Estado sobre las instituciones de la sociedad civil y falta de reglas de mercado en la economía.
En el caso polaco el descontento social, la existencia de una dicotomía ideológica y de sistema de valores, un ineficiente y endeudado sistema económico han llevado a una transformación sistémica, del socialismo real a un “real capitalismo” y una “real democracia”.

sábado, 29 de octubre de 2016

Cuba: El Gran Cambio?

por: Katarzyna Dembicz

No cabe duda. Cuba vive, en la actualidad, un proceso de profundos cambios socio-económicos de carácter estructural.
La mayoría de los observadores de la realidad insular está de acuerdo con esta afirmación.
Pero, no cabe duda, tampoco, que cada transformación económica viene acompañada de cambios sociales.
Esto se debe a la multidimensionalidad del proceso, que podemos entender como un fenómeno extendido en el tiempo que lleva a una profunda metamorfosis de las estructuras sociales: instituciones, organizaciones, gentes (individuos y grupos).
A la vez, la transformación transcurre tanto en el espacio real como en los imaginarios colectivos e individuales.
El impulso para tal puede provenir de una o diferentes fuentes, y sus fuerzas motrices pueden ser diversas.
Sin embargo, a pesar de ser conocidos los propósitos generales del cambio, es difícil determinar su fin, ya que son diferentes factores que influyen y modifican su rumbo y efectos.
Éstos últimos pueden ser difíciles de medir o hasta inmedibles, lo cual lleva a una incerteza o incertidumbre del proceso.
LAS REFORMAS IMPLEMENTADAS
Siguiendo las pautas arriba mencionadas en el caso cubano, podemos identificar todos estos elementos.
Es decir, la toma del poder por Raúl Castro en el año 2006 ha impulsado reformas que están llevando a Cuba a una reestructuración y diversificación de su economía, enlazándola con el mundo globalizado y la sociedad red.
El rumbo de éstas está definido en los ‘Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución', aprobados el 18 de abril del 2011 durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Indicaciones que obedecen a un objetivo principal: disminuir el peso social con el cual carga el Estado cubano desde hace décadas.
Un modelo insostenible en la actual situación demográfica y económica del país. Sujeto a estos fines, el gobierno cubano abrió su economía a las inversiones extranjeras y a una mayor entrada de turistas.
Paralelamente, retrasó la edad de jubilación, redujo el empleo entre los funcionarios públicos, disminuyó varias gratuidades sociales, posibilitó el arrendamiento de tierras agrícolas y amplió el margen para la actividad del sector no estatal.
Todo esto en un entorno mundial favorable, gracias al acercamiento político y económico entre Cuba y los Estados Unidos.

martes, 22 de marzo de 2016

Sobre la brecha generacional: La sociedad insular contemporánea y su visión de Cuba

autor: Katarzyna Dembicz

Sobre la brecha generacional que caracteriza la sociedad contemporánea de Cuba, que tanto se comenta actualmente en los medios escribí en uno de mis textos en el año 2013 editado en el libro "Cuba: ¿quo vadis?". Lo pongo a vuestra disposición nuevamente.


La sociedad insular contemporánea y su visión de Cuba


I.                   Introducción

            En los últimos sesenta años la sociedad cubana cambió radicalmente. Dejó de ser una población condicionada por un sistema capitalista, muy diversificada económicamente, con disparidades espaciales entre lo urbano y rural. Hoy día se desarrolla en una realidad socialista de carácter centralizado, con perpetuos problemas económicos, donde fracasó la implementación del modelo del hombre nuevo. Actualmente trata de adaptarse a nuevas reglas económicas surgidas desde los ajustes de las mismas autoridades cubanas que definen sus actuaciones como: "la actualización del modelo económico cubano" (PCC, 2011, p. 6)  y donde en el Lineamiento de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución[1] se habla sobre "los cambios estructurales, funcionales, organizativos y económicos del sistema empresarial" (PCC, 2011, p. 10) como elementos estratégicos en esta actualización.
            Jamás en su historia revolucionaria, después de 1959, el gobierno cubano cedió tantas libertades económicas a sus ciudadanos. Recordemos que en los primeros cinco años después del triunfo de la revolución fue nacionalizada casi toda la economía y este proceso estuvo avanzando continuamente. Hoy día, Cuba un Estado benefactor pero en permanente crisis económica, con una sociedad en fuerte envejecimiento parece querer liberarse del peso social que hasta ahora estuvo cargando. Una de las decisiones consistió en el despido de más de 350 mil empleados públicos (datos del inicio de 2013) a la vez creando un espacio en la economía cubana para la actividad por cuenta propia[2]. Aunque se permitan o puedan darse solamente cambios económicos en la Isla, estos tendrán sus repercusiones políticas y sociales a nivel nacional e internacional. La creciente capa de emprendedores cubanos de pequeñas y medianas empresas, una vez obtenidos los beneficios y frutos de su propia actividad e inversión, probablemente no querrán dar paso atrás.
Esta nueva situación nos permite pensar que, el presente período tiene características de transformación social, ya que las bases económicas y reglas de funcionamiento para la población cubana están cambiando de una forma significativa. Una parte de los habitantes de la Isla ya no depende del salario estatal y ejerce sus propias actividades económicas, obligados a funcionar en una nueva realidad económica, hasta ahora desconocida.
            Para entender mejor este interesante y crucial momento, hemos realizado en el marco del proyecto ¿Quo Vadis Cuba? un estudio de campo con el fin de conocer y analizar los imaginarios sociales sobre la Cuba contemporánea y el Mundo que la rodea. A pesar de ser imaginarios individuales los trataremos como sociales, conforme a lo que diría Castoriadis (citado por Baeza, 2000):

que los imaginarios radicales (individuales) pasan a ser sociales porque, simplemente, el hombre ha de establecer relaciones sociales en su existencia. Los imaginarios pasarían a ser sociales porque se producirían, en el marco de las relaciones sociales, condiciones históricas y sociales favorables para que determinados imaginarios sean colectivizados. (...) A nuestro juicio, y sin perjuicio de las consideraciones históricas y sociales de posibilitamiento, si las relaciones sociales son, en cierto modo 'imaginizadas', es porque debemos admitir que las experiencias existenciales, los itinerarios fractantes antes mencionados no son exclusivamente individuales sino también experiencias e itinerarios colectivos. Existen determinados desafíos al conocimiento y a la experiencia de la vida que no pueden ser enfrentados de una manera exclusivamente individual. (p.25)


Los imaginarios sociales, aunque muy subjetivos, forman parte del estudio cognitivo y hay que reconocer que influyen o pueden influenciar las maneras de enfrentar la vida en la sociedad. Una sociedad que fue en varias ocasiones, también en el caso cubano, un actor importante de cambios.
Basándonos en estos principios teóricos, trataremos el conocimiento sobre los imaginarios sociales cubanos como un elemento importante en el entendimiento de la sociedad cubana. "Los imaginarios sociales tienen una función primaria que se podría definir como la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente" (Pintos citado por Baeza, 2000, p. 132), lo cual es muy importante en nuestro estudio ya que se convierte en una fuente más para poder ampliar el conocimiento sobre la Cuba contemporánea, expectativas de su sociedad hacia un cercano futuro e inquietudes que forman al respecto. 

I.1. Algunas condicionantes de la construcción del imaginario

Las islas son a la vez espacios geográficos y oníricos, representaciones mentales que han guiado con frecuencia la percepción y la pluma de los escritores continentales que un día las visitaron. A la par, los isleños han ido tejiendo “con la tierra firme” unos vínculos peculiares y complejos, hechos de deseo y de repulsión, de frustraciones y de anhelos, que han ahorado sus vidas individuales y perfilado a lo largo de los siglos su mentalidad colectiva. (Garau, 2013, p. 559)

Con esta cita quisiera abarcar una condicionante específica del imaginario, entre la diversidad sobre las cuales debaten en sus obras los creadores de las bases teóricas del conocimiento e imaginarios como Emile Durkheim,  Cornelius Castoriadis, Claude Lévi-Strauss o Manuel Antonio Baeza. En el caso de Cuba es imprescindible subrayar un elemento más, de carácter local, que es su insularidad. 
En el pasado, este elemento en general determinaba el flujo de la información y también condenaba a una población dada a vivir en un espacio aislado geográficamente. Tales barreras eran significantes en la construcción de contactos económicos, políticos y culturales, muchas veces limitándolos e influyendo en la construcción de los imaginarios. El viajero y naturalista francés Francois Perón (Cooper-Richet, Vincens-Pujol, 2012) indicaba el particular carácter de los insulares, los cuales según él delimitaban un círculo mágico alrededor de su isla, donde el resto del mundo quedaba apartado, en condición de periferia.

         Hoy día, con el desarrollo de las tecnologías de comunicación, parece ser que estas barreras tienden a desaparecer o no existir. Sin embargo, la localización insular favorece una mayor selección y control de información fluyente (de entrada y salida), igualmente por agentes externos que internos. En el caso cubano, las tres juegan un rol importante. Aparte del aislamiento natural, que debería ir disminuyendo según el desarrollo tecnológico del mundo, el embargo de EE.UU. causa la disminución y deterioro de los contactos de Cuba con el Mundo, pero al mismo tiempo existe una significante condicionante interna del gobierno cubano que hasta hace poco era muy rígido en la política migratoria y de movilidad de sus ciudadanos hacia el extranjero[3] y limita considerablemente el acceso de los propios ciudadanos a medios de comunicación, como televisión satelital, la Internet[4] y teléfonos celulares (por altos costos de este tipo de servicios)[5].
Las limitaciones internas influyen a la vez en la información distribuida por la prensa nacional y local, la cual está bajo control estatal.
         Aparte de los elementos arriba mencionados a la influencia de los cuales están expuestos los imaginarios de la sociedad, existen una serie de condicionantes individuales que conforme a la etapa de la vida en la cual se encuentra la persona marcan su percepción, por ejemplo: la situación económica, formación y pertenencia religiosa, modelan las visiones del mundo.
         Tomando en consideración todos estos elementos trataremos de presentar los diversos y complejos imaginarios de los insulares, que como dice Diana Cooper-Richer (2012), están marcados por el distintivo de procedencia isleña.

I.2. Los entrevistados


El propósito de conocer las diferentes visiones de los cubanos sobre el mundo que los rodea implicaba indicar ciertas características conforme a las cuales nos guiábamos al escoger personas a entrevistar, estas eran: género, edad, raza, estatus económico, nivel de educación, creencia, afiliación política e ideológica.

Gracias a la posibilidad de recorrer diversas áreas de Cuba, pudimos hablar con habitantes de grandes ciudades como: La Habana, Pinar del Río, Matanzas; medianas como: Cárdenas, San Antonio de los Baños, Guanajay, San Cristóbal, Jagüey Grande;  y pequeñas como: Entronque de Herradura, Jovellanos, Nueva Paz. Pasamos por pueblos como: Soroa, Playa Larga. Apreciamos la compañía de los habitantes de zonas turísticas como: Varadero o La Habana, y tan perdidas en su ruralidad como La Lanza.
            La diversidad de zonas, con diferentes pasados y tradiciones, nos proporcionó el acceso a personas con las mencionadas características, lo cual garantizó una mayor diversidad de opiniones recopiladas.
         Al preparar las entrevistas no tomamos en cuenta las diferencias específicas, sin embargo al tiempo de realizarlas iban surgiendo las primeras, derivadas principalmente de la edad que representaban los entrevistados. Con el fin de cumplir con el objetivo del estudio, hemos clasificado a los entrevistados en cuatro grupos de edades[6]:
I.                   Ancianos con más de 75 años;
II.                Recientemente jubilados, es decir, de alrededor de 55 hasta los 75 años;
III.             Personas entre los treinta y cincuenta años de edad;
IV.             Jóvenes (de 18 hasta alrededor de 30 años).
A continuación indicaremos las principales características de los cuatro grupos arriba mencionados. Uno de ellos – los más ancianos – se diferencia definitivamente de los otros por su formación en condiciones distintas a las comunistas. Ellos crecieron y se instruyeron profesionalmente antes de 1959, no dejaron el país al triunfar la revolución, sino creyendo en sus ideas, la apoyaron. Es el único grupo, donde todos los que lo conforman disponen del conocimiento real de lo que fue Cuba antes de la revolución y poseen la posibilidad de comparar  −basándose en sus propias experiencias−  ambos estados.
            El segundo grupo, los llamados recién jubilados, lo constituyen las personas que desarrollaron su formación profesional e ideológica en la Cuba revolucionaria y en el período de la Guerra Fría. Ellos han puesto todo su entusiasmo juvenil en la construcción del socialismo y la puesta en práctica de las ideas revolucionarias. A diferencia de los anteriores, sólo una parte de los entrevistados disponía de memoria propia sobre la Cuba antes del 1959.
Las personas nacidas en los años 60. o principio de los 70. del siglo XX, conforman el tercer grupo. Ellas han crecido en pleno auge del socialismo, en una atmósfera donde prevalecía la opinión que las ideas revolucionarias y el socialismo eran las únicas y justas vías de desarrollo.
El último grupo de entrevistados, los más jóvenes, de alrededor de 20 hasta los 30 años, nacidos justo antes o durante el Período Especial, son personas formadas en diferentes condiciones económicas y políticas que las anteriores. Su visión de Cuba se forma en tiempos  de grave crisis económica, ajustes, revisiones de las etapas anteriores de desarrollo, de la crítica hacia el pasado.

            La composición de cada uno de estos grupos es heterogénea, lo cual significa que entre personas del mismo conjunto de edades existen diferencias conforme a su estatus económico, raza, género, nivel de educación, lugar de residencia (ciudad o área rural), creencia e ideología. Estas divisiones superan los límites generacionales y se extienden a todos los entrevistados, lo que significa en el caso cubano, un amplio abanico de condicionantes que influyen en la creación del propio mapa mundi de los cubanos.

II. Cuba en el imaginario de los cubanos

II.1. Visión general de Cuba

         De la diversidad de los imaginarios que presentaremos a continuación, efecto de las entrevistas realizadas, emerge una visión común de la Cuba contemporánea y futura que deriva de las similitudes entre las visiones reunidas y elementos que solían repetir los entrevistados describiendo la Isla. Para mejor visualización, utilizaremos citas provenientes de las entrevistas y fotos tomadas durante el estudio de campo, realizado entre marzo y abril del 2012.

         En esta visión común de  los entrevistados, Cuba emana como un país de gran belleza, con significativos valores naturales, una isla de paz - aunque pobre - rodeada de estados hundidos en crisis económicas o guerras. Al mismo tiempo, el Estado cubano es percibido como benefactor, en el cual el ciudadano puede sentirse seguro y tranquilo.

La vida aquí es muy tranquila. (Anónimo, Nueva Paz, marzo 2012)

Cuba es tranquila y el mundo está en crisis. (Cuentapropista, Playa Larga)

Mejor ser pobre y feliz que vivir en guerra. (Patricia, La Habana, marzo 2012)

Cuba es una isla preciosa, con un clima muy bueno. (Jóvenes de Cárdenas, abril 2012)

Los problemas económicos y la falta de acceso a productos de primera necesidad es otro elemento que solían repetir los entrevistados, acompañado éste de la preocupación por la masiva emigración y una limitada posibilidad de movilidad interna (en el marco de la Isla) al igual que al exterior.
         El futuro de Cuba según los entrevistados es brumoso y asociado con el porvenir de los jóvenes en la Isla.
         Para nuestros interlocutores, les es difícil definir como y cuál será el derrotero de Cuba, de lo que sí están seguros es que éste debería conformar un espacio en el cual mejore la situación de los jóvenes. El optimismo en este caso aumentaba conforme al mejoramiento del estatus económico de los entrevistados y su legado político e ideológico revolucionario. Podemos claramente indicar que las personas con un estatus económico elevado, que sabían encontrarse en la nueva realidad económica de la Isla en mayoría ven su futuro y el de su país de forma positiva y optimista, aunque no borran la emigración del escenario diseñado.
         Este último elemento, la partida, está presente en la memoria colectiva de los cubanos. Casi todos nuestros entrevistados poseían familiares en el exterior, excepto algunas personas de las zonas rurales. La emigración sin duda marca de forma significativa el imaginario social de los cubanos, inclinándose  hacia un sentimiento de añoranza por viajar, creando una visión del país, a pesar de su belleza y paz, donde muchos desean irse, tal vez por causa del borroso porvenir mencionado anteriormente.

            El tema de los familiares en el extranjero nos facilitó hablar sobre el entorno internacional de Cuba, que en el imaginario de los entrevistados es incoherente. De un lado el mundo externo lo caracterizan como inestable y en crisis, del otro es visibilizado como un deseado destino para la emigración, vida y viajes. Conocimos personas que han viajado y trabajado afuera de la Isla y regresado (decididas a quedarse en Cuba), otras en espera del permiso de salida y también a jóvenes ansiosos de viajar y conocer el mundo.“Ojalá podríamos viajar” era la frase común repetida por muchos jóvenes que conocimos por el camino.
            La cuestión más difícil a hablar era la de los supuestos aliados y enemigos de Cuba. Esta opinión de un lado dependía de la posición económica y política que representaba el entrevistado, pero también de su experiencia de viajar.
            El conocimiento de la situación internacional entre los encuestados podemos considerarla como alto, sin embargo, entre más jóvenes eran los interlocutores peor conocimiento tenían sobre las relaciones internacionales. Todos veían como un aliado a Venezuela, sin embargo solo los representantes de élites políticas percibían a los EE.UU. como el gran enemigo. También, nos llamó la atención que China no era percibida como un aliado, más bien como una gran economía interesada en sacar provecho de las inversiones en Cuba. La nación a la cual se le tiene un gran respeto es Brasil, percibiéndola como un nuevo líder.
            A pesar de un amplio conocimiento de la situación internacional, especialmente interamericana, y subrayar el rol de Cuba como país promotor de la solidaridad entre los pueblos, el cual ejerce ayuda médica y educativa a otros estados, nuestros interlocutores no perciben al Estado cubano como importante actor en las relaciones internacionales, más bien como víctima de acoso económico.

Los rusos se fueron, los chinos vinieron y se fueron... . (Cochero, Cárdenas, abril 2012)

Tampoco perciben a Cuba en un cercano futuro como actor a ejercer un rol internacional mundial o regional. El futuro lo enfocan en cuestiones locales – económicas y sociales, subrayando la crisis de valores que distingue la generación de los jóvenes cubanos, para los cuales tienen poco significado los lemas revolucionarios y más bien se centran en sus objetivos individuales relacionados con la cotidianidad y desarrollo profesional.

         Esta visión general que se está descubriendo ante nuestros ojos, contada por los propios habitantes de la Isla podría ser reflejo de voces de las élites gubernamentales que en los últimos años en el discurso oficial ponen énfasis a estos cambios sociales, a mencionar solamente las palabras de Raúl Castro: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás” (Castro, 2013). Al igual estas citas  recuerdan los problemas sociales de los países centroeuropeos, antes de caer el socialismo real.

            El profundo sentimiento patriótico es otro elemento en común, muy importante, que caracteriza las opiniones reunidas. Los entrevistados en general son orgullosos por ser cubanos (esto lo han subrayado todos los interlocutores), lo que indica que los cambios que están por llegar a Cuba no les serán indiferentes.


Me encanta caminar por La Habana Vieja y escuchar mis pasos por las calles que conozco desde niña, eso no lo pude vivir ni en Paris ni en otros lugares. (María, La Habana, marzo 2012)

II.2. ¿La polarización o diferenciación de imaginarios?

            La gran variedad de opiniones que hemos reunido sobre la actual y futura Cuba, gracias a las entrevistas realizadas, nos indican las diferencias existentes conforme a la situación individual del entrevistado. De un lado muy entusiásticas y llenas de esperanza, por el otro filosóficas, hasta encontrarnos con llenas de ansiedad y pesimismo. Su origen deriva principalmente de la afiliación política de las personas entrevistadas, el estatus económico y experiencias individuales.

Generalmente los miembros y simpatizantes del Partido Comunista Cubano, activistas de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), responsables de las tomas de decisiones a nivel local, subrayan los logros de la revolución, la igualdad de oportunidades de las que disponen todos los cubanos, indicando a la vez errores cometidos y subrayando que queda mucho por hacer. De su imaginario emana el optimismo y tranquilidad por el futuro de la Isla, el cual (al igual que su propio) lo relacionan con ideales revolucionarios:
Los niveles de vida se miden por los valores, por eso lo que debe ponerse primero y ante todo es: la patria, la independencia, Fidel, la familia, y el Pueblo.  (Pepe, Jagüey Grande)
El optimismo estaba presente también en las palabras de personas con un estatus económico superior a la media nacional (en mayoría cuentapropistas). Estas personas esperan una mayor apertura de la economía cubana, y no se refieren directamente a cuestiones políticas, a menudo aceptando la existente realidad política de la Isla. Entre los entrevistados pertenecientes a este grupo pudimos notar que la visión de una futura Cuba la relacionaban con lentos cambios, realizados por etapas, los cuales no perjudicarían ni desequilibrarían la actividad económica del país. A la vez, las mismas personas no negaban la posibilidad de una emigración al exterior, lo cual no aparecía en los imaginarios del grupo anteriormente mencionado. A ambos, sin embargo, deberíamos considerar como importantes actores de la sociedad civil cubana, que está por desarrollarse y crear in situ una nueva realidad. Especialmente los nuevos emprendedores, que además de ejercer actividades económicas, a menudo participan y organizan actividades benefactoras no gubernamentales.


Aquí la gente se ayuda, gracias a la iglesia podemos llegar a los que necesitan ayuda. (Cuentapropista de Guanajay, marzo 2013)
Opuesto al optimismo presente en los imaginarios descritos anteriormente, pudimos captar también aquellos llenos de sentimientos de fracaso, falta de un claro futuro y necesidad de crear una nueva calidad política dentro de la sociedad cubana y recuperar los valores perdidos. Estos derivan de representantes de la capa intelectual cubana,  partidarios del actual status quo político o contrarios a éste, representantes también del segundo y tercer grupo generacional, es decir personas entre los treinta y sesenta años de edad. A pesar que sean grupos diferentes los une la preocupación por una creciente crisis de valores presente en la sociedad cubana que se dirige hacia el individualismo y consumismo.

Entre los intelectuales prevalece la preocupación por el futuro que le espera a los jóvenes y a la sociedad cubana, que no está preparada para los cambios económicos y en consecuencia sociales que vendrán. Subrayan la posibilidad, en el momento de cambios, de entrar en una profunda crisis de valores ya que los patrones revolucionarios no tienen ningún significado para los adolescentes, que más bien quieren resolver sus problemas económicos.

A los jóvenes ya nos les interesa el proceso revolucionario, no tienen participación y solo desean irse para donde sea. (...) La sociedad va a cambiar, pero no está lista ni preparada para esos cambios de mercado. (...) Los cambios no pueden ser rápidos porque se perdería la identidad. (Oliver, Pinar del Río, Marzo 2012)

También indican las crecientes disparidades sociales en la Isla. Subrayan en sus visiones la necesidad de una profunda revisión de la actual vía de desarrollo del país. Los divide principalmente la ideología socialismo vs. capitalismo y los métodos a utilizar para crear una nueva calidad social y económica en Cuba. Vale subrayar, que ninguno de nuestros interlocutores de este grupo ha negado los valores de la revolución y algunos de sus logros (acceso gratuito a la salud, educación, igualdad, etc.).
            Aparte del optimismo y pesimismo que distinguen los imaginarios presentados, podemos notar también una división respecto a la visión del futuro de Cuba: conforme a unos la Isla debería seguir su derrotero revolucionario socialista, según los otros abrir una nueva vía de desarrollo, para unos los cambios son demasiado rápidos para otros muy lentos.
            A pesar de las diferencias que surgen en la visión de Cuba –la de hoy y futura− que derivan del estatus económico y afiliación política, existe todo un grupo de encuestados que no tiene construido un imaginario sobre el futuro de Cuba y una opinión concreta sobre la situación contemporánea del país. Éste, generalmente, se caracteriza de una difícil situación económica, bajo nivel de educación. Son habitantes de zonas rurales o marginalizados socialmente, los cuales no muestran interés por hablar sobre Cuba y su futuro, centrando la conversación en cuestiones meramente propias e individuales; si formulaban opiniones éstas eran en categorías de: “Fe, esperanza y amo(l)r” (Jardinero de Soroa, marzo 2012).
            Podríamos detectar en estas visiones la búsqueda de los entrevistados de su lugar en la complicada situación de Cuba, espacios para el desarrollo económico o espiritual, incluida la posibilidad de emigración. Tal vez la complicada situación económica o social en la que se encuentran hace que se encierren en sí mismos.
            La diversidad de imaginarios presentados hasta ahora crea un cuadro muy heterogéneo de la sociedad cubana la cual, probablemente, con dificultad enfrentará transformación alguna. Las mayores diferencias derivan del estatus político-ideológico y económico de los entrevistados y en el primer caso adquieren un carácter bipolar. Si analizamos los mismos imaginarios desde el punto de vista generacional, estas diferencias adquieren un carácter más claro y fuerte (ver tabla 1).

Tabla 1. Diferencias generacionales en el modo de percibir por los entrevistados: la situación propia, la de Cuba y el mundo contemporáneo.

EDAD /
OPINIONES
75 AÑOS Y MÁS
DE 55 A 70 AÑOS
DE 35 Y 50 AÑOS
DE 20 A 30 AÑOS

FORMA
DE
OPINAR

- no quieren hablar directamente sobre la situación de Cuba;

- moderados en la evaluación de la actual situación en Cuba;


- hablan abiertamente de la situación en Cuba;

- opinan abiertamente sobre la situación internacional y el lugar de Cuba en las relaciones internacionales;
- hablan abiertamente de la situación en Cuba;

- opinan abiertamente sobre la situación internacional y el lugar de Cuba en las relaciones internacionales;
- hablan abiertamente (algunos mas otros menos) de la situación en Cuba;

- hablando están centrados en sí mismos;
SITUACIÓN
PROPIA (INDIVIDUAL)

- orgullosos de ser cubanos;

- se centran en la familia, los nietos  (de los cuales muchos están afuera);

- orgullosos de ser cubanos;

- mitad de los entrevistados de esta edad piensan irse al extranjero ya que todos sus cercanos familiares (hijos, nietos  o hermanas) están afuera;

- varios de los entrevistados sienten como si estuvieran llegando al final de su vida sin perspectivas hacia un futuro[1];
- orgullosos de ser cubanos;

- sienten decepción por la falta de oportunidades de involucrarse en la gestión de la nación; hablan que en los años noventa y ochenta a los jóvenes (su generación) no se les ha dado la posibilidad de entrar a los círculos políticos: “todo está controlado por un grupo de dirigentes muy viejos”[2]

- quieren salir del país, conocer las oportunidades en otro lugar, desarrollar sus capacidades[3];

- los que declaran de querer quedarse indican distintos motivos: “en Cuba es fácil de vivir con pocos recursos”, porque “todos mis familiares están aquí”, porque tienen un buen trabajo, porque “Cuba es tranquila y el mundo está en crisis” o porque hay que luchar y trabajar por un mejor futuro de Cuba y esto se hace desde adentro (quedándose);
- orgullosos de ser Cubanos (pero menos que los otros grupos);

- muchos piensan / sueñan en poder viajar (y si sería posible emigrar);

- tienen grandes expectativas e indican que lo importante es mejorar su propia situación económica;




SOBRE
CUBA

- indican que antes de la revolución no todo era negativo (malo), pero a la vez indican los logros de la revolución, a menudo utilizaban comparaciones;




- orgullosos de los logros de la revolución, pero a la vez no del todo contentos, a veces hasta decepcionados;

- Cuba tiene un potencial económico y humano;

- están conscientes lo que no pudo alcanzar la revolución, de las faltas económicas en muchos aspectos de la vida cotidiana, mencionan objetivos que la revolución no pudo alcanzar, especialmente como estado benefactor;

- subrayan que Cuba es segura y los cubanos son alegres (pocos hablaban de felicidad);

- detallada crítica hacia la actual situación en Cuba donde existe la corrupción, se perdieron los ideales y valores, un país donde no se puede vivir;

- La gran preocupación que emana es la pérdida de valores entre los más jóvenes cubanos, hablan abiertamente de la 'crisis de valores en la sociedad cubana';
- desean un futuro feliz y bueno para sus hijos;

- Cuba tiene un potencial económico y humano;

- muchos de los entrevistados buscan su lugar en la nueva realidad económica, creando microempresas y subrayando que Cuba es un lugar de felicidad donde se vive bien: “Para que me voy a ir si aquí tengo todo”;

- hablan de hipocresía de los que dirigen el país, que: “ya no hay ideología, sólo la lucha por mantenerse en el gobierno”;
- en Cuba no hay perspectivas;

- lo importante hoy son los objetivos individuales  no colectivos;

- Cuba tiene playas y paisajes bonitos;

- si no tienen coraje o posibilidad de emigrar buscan el modo de ser felices en la Isla, por ejemplo se unen a las comunidades religiosas;

CUBA Y EL MUNDO EXTERIOR

- les es difícil hablar sobre la situación internacional;

- la mayoría no toca este tema, pero por ejemplo subraya que antes de la revolución el Cubano tenía un poder adquisitivo cuando viajaba;
- Cuba es muy importante en las relaciones internacionales;

- el bloqueo perjudica a los cubanos;

- Cuba ayuda a muchos países en el mundo;

- Los rusos traicionaron los ideales;

- Los chinos tienen sus intereses económicos en Cuba;

- Brasil es una potencia creciente;

- en opinión de muchos Cuba no necesita ayuda económica;

- Cuba es una isla de paz y tranquilidad y el mundo está en guerra y crisis;

- el mundo tiene un erróneo imaginario sobre la Isla

- Cuba es soberana y no necesita ayuda;

- Cuba necesita apoyo;

- Cuba ayuda a muchos países en el mundo;

- Cuba tienen su propia vía de desarrollo;

- Cuba es una isla de paz y tranquilidad y el mundo está en guerra y crisis

- el Mundo tiene un erróneo imaginario sobre la Isla;

- esperan mucho del mundo, pocos hablan sobre lo que ellos mismos pueden hacer para Cuba, para cambiar la situación del país;

- opinan poco sobre la situación internacional, como si no les interesaría o no tendrían nada que decir al respecto;

- están ansiosos de conocer el mundo, muchos quieren viajar no emigrar; a la vez tienen vergüenza de viajar porque el cubano afuera vale poco ya que no tiene poder adquisitivo;

- Cuba necesita ayuda económica;
FUTURO
DE CUBA

- no tienen opinión al respecto;
- Cuba tiene que mejorar, pero sin cambiar el sistema político;

- hay muchos logros que indican que hay que seguir por la misma vía;

- es difícil que en el futuro cercano cambie algo, mejore la situación;
- Cuba tiene que encontrar su propia vía, la solución para los problemas que enfrenta;

- Cuba cambiará en un futuro cercano;

- “Todo ya está arreglado, debajo de la mesa”;

- los que gobiernan ahora no van a dejar todo así gratuitamente;
- no hay futuro en Cuba;

- quien sabe cuando cambiará todo;

- lo importante es el dinero.


Como podemos comprobar, según las informaciones recopiladas en la tabla número 1, existen claras diferencias generacionales en el modo de percibir la situación de Cuba y su lugar en la realidad mundial. Las condicionantes históricas e ideológicas parecen jugar un rol muy importante en esta visión aunque el elemento económico también es imprescindible.
La ansiedad de los jóvenes de conocer el mundo, de viajar es un elemento característico global. Sin embargo, si lo analizamos en una realidad de fuerte emigración que vive Cuba, es muy preocupante, ya que a este fenómeno se suma la inexistencia en los imaginarios de perspectivas para el desarrollo individual en una futura Cuba, la falta de la presencia de cuestiones ideológicas y lemas revolucionarios como fue en el caso de sus padres o abuelos. La pasividad de los jóvenes deja la inquietud de que puedan ser objeto de manipulación en un futuro escenario de cambios. Los pocos que relacionan su futuro con Cuba parecen ser centrados en las cuestiones económicas, tratando de sobrevivir de día a día, buscando también el sentido de la vida en organizaciones religiosas. En cuestiones de cambios estructurales, podríamos definir la postura de este grupo como, sin embargo, con un fuerte potencial interno, enfocado en cambios individuales, pero aun sin precisar la dirección en donde podrá ser explotado.

            Los más ancianos, son las personas menos aptas para hablar sobre la situación interna e internacional de Cuba. Probablemente, la poca esperanza de vida que les queda hace que su punto de referencia sea la familia y su vida pasada, y no el futuro, por lo cual la conversación con éstas personas era difícil de enfocarla hacia una visión del futuro. Sin embargo los entrevistados se animaban bastante en el momento de hablar de la familia (la cual a menudo residía fuera del país) o al momento de contar sobre su juventud. Las opiniones y comparaciones entre la situación antes y post-revolución eran moderadas. Este grupo trata de no evaluar definitivamente el estado actual del país, indicando cosas que fueron buenas antes de la revolución y otros logros (como la educación y servicio de salud gratuito, igualdad) obtenidos con su triunfo.

            A nuestro parecer, los dos grupos intermedios son los más interesantes y más complejos. Se caracterizan ambos de una postura activista, sin embargo, las personas entre 35 y 55 años tienen en general un resentimiento hacia los mayores, ya que no se les ha dado en los años ochenta y noventa la oportunidad de incorporarse al poder. Como lo definió uno de nuestros interlocutores: “Todo está controlado por un grupo de dirigentes muy viejos” (Simón, Pinar del Río, marzo 2012).
            Su actividad, conforme a lo que describen, la enfocan en acciones económicas y culturales, tratando de fortalecer su posición social o buscar otra solución, incluida la emigración para garantizar a sus hijos (familiares) un mejor futuro.

Lo que tenemos aquí es una guerra psicológica (...). Toda esa libertad económica, de hacer negocios en Cuba es una menundencia (...). Cuba es muy orgullosa de sus médicos, pero los mejores salieron para las misiones (...). Yo dentro de poco salgo legalmente con dos de mis hijos para los EE.UU. (Informático, Matanzas, abril 2012) 
Podríamos decir que fue ésta la generación perdida, los que se quedaron en Cuba teniendo esperanzas de poder decidir por el país, participar en los cambios, y estas se fueron perdiendo poco a poco. Entre nuestros interlocutores, hemos tenido varios con experiencias de vida en el extranjero, pero al no poder adaptarse a las realidades capitalistas y al modo de vida occidental, han regresado, considerando los valores propios nacionales que poseen los cubanos y queriendo conservarlos.

Ya sé lo que es salir del país, en Cuba se vive mejor, afuera es muy duro, se trabaja mucho, en Cuba no se trabaja tanto y se vive bien. (…), para que me voy a ir si aquí tengo todo. Cuba no la cambio por nada. (Taxista, Pinar del Río – Nueva Paz, marzo 2012)
Entre las personas en edad de jubilación, alrededor de los sesenta y setenta años, encontramos a varios militantes del PCC. Ellos entregaron su juventud y la formación profesional a la patria, con el objetivo de construir una nueva Cuba y el hombre nuevo. Es un grupo convencido de sus razones de actuar.

Somos militantes del Partido, es un honor, no todos pueden militar, hay que cumplir muchos requisitos. (Teresa, Playa Larga, abril 2012)
Las diferencias que surgen entre los grupos descritos hasta ahora, nos llevan a la conclusión que, pueden ser éstos la base para un futuro enfrentamiento político. Las diferencias existentes entre ellos son ideológicas, pero también generacionales (de padres e hijos). A la vez, ambos grupos muestran disposición al diálogo, a pesar de vivir en continua confrontación entre el mundo capitalista / imperialista vs. comunista / soberano. Los viejos militantes subrayan la necesidad de buscar soluciones internas para los problemas de Cuba, otros incluidos los más jóvenes afuera de ella.

            Esta compleja visión, nos hace pensar que la población cubana, tal vez, pueda dirigirse hacia cierta polarización de sus posturas y actitudes, sea políticas e ideológicas como económicas. De un lado existen círculos interesados en preservar ideales revolucionarios y comunistas, y en resolver los problemas internamente. Del opuesto, se está formando un creciente grupo de la joven generación, sin ningún ‘bagaje ideológico’, buscando ayuda en el extranjero. Se contrapone también el sentimiento de fracaso y rencor por la privación de poder versus optimismo y satisfacción de la buena dirección de cambios. A la vez, se contraponen las visiones del derrotero de Cuba benefactora y comunista, con el de la Isla inclinada hacia una economía de mercado libre donde la acumulación de las ganancias marcará las brechas sociales.


III. Conclusiones
            El Mapa Mundi de los cubanos, creado sobre la base de las entrevistas realizadas, es muy complejo, más aun cuando las respuestas a las preguntas que hacíamos no eran simples.
            En primer lugar, podemos subrayar que existe una discordancia en la visión del mundo externo−internacional respecto a la evaluación de la situación interna de Cuba. Tal vez en este caso, siguiendo el pensamiento histórico de Francois Perón o el contemporáneo de Cooper-Richer, la determinante insular de Cuba tiene mucha influencia, por lo cual el mundo externo es a la vez rechazado y deseado, como lo confirman las citas y nuestras observaciones arriba expuestas. En consecuencia estamos obteniendo una visión general en la que el mundo está en guerra y crisis económica, y Cuba aparece como una isla de paz y tranquilidad, pero, al mismo tiempo este mundo externo y desconocido (hundido en crisis) lo anhelan, quieren conocerlo, vivir y quedarse allá.
            El estatus económico y pertenencia ideológica condicionan de forma significativa los imaginarios de los cubanos de hoy día, aunque se puede observar una brecha generacional, especialmente ideológica que se inclina hacia la sublevación del bien común, dándole cada vez mayor importancia a objetivos individuales y económicos de la vida cotidiana.
            Conforme a los imaginarios de los entrevistados, la sociedad cubana se encuentra en un momento muy importante de su historia, en el que se decidirá el futuro de las próximas generaciones de habitantes de la Isla, el cual trae grandes retos sociales, tal como lo dijo una de nuestras interlocutoras:

Este es el período más difícil por el cual pasa Cuba. Más difícil que el del noventa y noventa y cuatro, ahora el punto crítico es el político-ideológico, por lo que no se sabe hacia dónde vamos ni a donde llegaremos. (Lucía, La Habana, marzo 2012)

Bibliografía

ROCA, Mariano. (2012). Reseña del libro de Fernando Iglesias ‘La modernidad global: una revolución copernicana en los asuntos humanos’. Revista SAAP vol.6 no.1. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Recuperado de: scielo.org.ar. (Consultado agosto 2013).
BAEZA, Manuel A. (2000). Los Caminos Invisibles de la Realidad Social. Ensayo de sociología profunda sobre los imaginarios sociales. Santiago de Chile: Ril Editores. Recuperado de http://books.google.pl/ (Consultado marzo 2013).
GARAU, Jaume. (2013). La isla: espacio onírico, espacio imaginario. Una aproximación pluridisciplinar. Cedille. Revista de estudios franceses, no. 9 abril 2013, pp. 559-56.
COOPER-RICHET, Diana & VICENS-PUJOL, Carlota. (2012)  De l’ile réelle á l’ile fantasmée, France: nouveau monde.
CASTRO, Raúl. (junio, 2013). Orden, disciplina, y exigencia en la sociedad cubana, premisa imprescindible para el avance de la actualización del modelo económico. Granma. Recuperado de: http://www.cubadebate.cu. (Consultado agosto 2013).


[1] Esto se debe a la falta de amplios programas de tercera edad, una fuerte emigración de jóvenes y baja natalidad lo que hace que hay un fuerte envejecimiento, no hay perspectiva de actividad económica para los jubilados y las pensiones de los jubilados son generalmente bajas a pesar que las personas jubiladas según informaciones oficiales no tienen problema para obtener permiso de viaje al extranjero.
[2] Lo describe muy bien esta cita: “Crecí en  este sistema, me formé en el, creí en él, pero a la hora que los jóvenes de mí generación y otros querían asumir, había un techo - el adulto centrismo se impuso” (Nelson, Pinar del Río, marzo 2012).

[3] Interesante observación: que al inicio de la conversación decididamente decían que no están interesados en salir / emigrar, sin embargo con el pasar del tiempo hablando y tomando confianza admitían que si pudieran sin problema salir, se hubieran ido para probar sus capacidades afuera.




[1] Como no en todos los casos preguntábamos al entrevistado por su edad exacta , sólo gracias a su imagen externa, información adicional respecto a su trabajo, estatus familiar, podíamos indicar la edad.



[2] Desde el 14 de febrero 2013 entró en vigor una nueva ley migratoria la que liberaliza la entrada y salida de ciudadanos cubanos, entre otros.
[3] Tal sea por la insuficiencia infraestructural de servicios de telecomunicación como por altos precios de conexión en sitios públicos como hoteles y ciber cafes.
[4] El 4 de junio entró en vigor en Cuba la decisión del gobierno de abrir al servicio público puestos de internet llamados Nauta, en los cuales los habitantes de la Isla por un precio de 1,50 USD pueden conectarse con el mundo. Hasta entonces el acceso fue aun mas limitado y existían tales en hoteles y se caracterizaban de baja velocidad. A partir de la fecha mencionada el gobierno informó que fueron puestos a disposición 180 lugares de este tipo en todo el país y se cartacterizan de alta velocidad.


[5] Documento aprobado en abril del 2011 durante el 6-to Congreso del Partido Comunista de Cuba. Texto comleto se puede consultar en: http://www.prensa-latina.cu/Dossiers/LineamientosVICongresoPCC.pdf
[6] En el año 2010 el gobierno creó una lista de 178 profesiones (hoy ampliada a casi 200) en el marco de las cuales los cubanos pueden desarrollar actividad económica privada (por cuenta propia), empleando también otro personal que no sean familiares.

sábado, 20 de febrero de 2016

EE.UU, Cuba y el “deshielo” en tiempos de contraofensiva restauradora*

Por. Andrés Mora Ramírez 
Miembro de Asoc. por la Unidad de Nuestra América (AUNA-Costa Rica)
Académico del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA)
Universidad Nacional. Costa Rica

Raúl Castro y Barack Obama se reunirán
en marzo en La Habana.
Barack Obama ha dado un paso al frente en el proceso de “deshielo” de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba: su anuncio de una visita oficial a La Habana programada para el mes de marzo (los días 21 y 22) y la entrada en vigencia de un paquete de medidas que incluye la eliminación de restricciones al comercio, la autorización del funcionamiento de aerolíneas cubanas en Estados Unidos y la expansión de las autorizaciones de viaje de ciudadanos estadounidenses a la isla, es una clara señal de que Washington redobla su apuesta diplomática cuando el reloj corre en contra de la actual administración.
Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional, aseguró en un comunicado en su sitio web que el viaje de Obama a Cuba pretende “hacer irreversible el proceso (de normalización de las relaciones)”, y reconoció el fracaso del bloqueo de más de medio siglo a la Revolución Cubana, toda vez que  “Estados Unidos estaba aislado en nuestro propio hemisferio -y en el resto del mundo- que no estaba de acuerdo con nuestro enfoque”.
La franqueza de Rhodes y de otros funcionarios estadounidenses -incluido el mandatario- quienes se han expresado en idéntico sentido sobre el fracaso de la política imperial de agresión a Cuba, y el giro en las relaciones diplomáticas, políticas,  comerciales y de cooperación en varios niveles, impulsado desde diciembre de 2014, no solo constituyen gestos de audacia y realismo de parte de los dos gobiernos: también responden a transformaciones sociales, culturales y cambios generacionales que han modificado las percepciones mutuas entre ambas sociedades y que, necesariamente, abren fisuras en las posiciones monolíticas que surgieron en el marco de la Guerra Fría.
Si bien esta nueva etapa se valora como una victoria moral de la Revolución Cubana, y se sigue con esperanza en toda América Latina, en tanto abre posibilidades de mejoramiento de las condiciones de vida y bienestar para el pueblo cubano, que pueden potenciar los logros forjados desde 1959; tampoco debe obviarse el hecho de que este proceso particular se ha venido desarrollando en paralelo con una serie de acontecimientos ocurridos en los últimos dos años en nuestra región, y que están modificando –con rumbos todavía inciertos- el panorama político, socioeconómico y geopolítico de los primeros 15 años del siglo XXI latinoamericano. 
Es decir, el “deshielo” entre Estados Unidos y Cuba no puede verse como un proceso aislado de la contraofensiva restauradora que impulsan las nuevas derechas latinoamericanas, aprovechando para ello la convergencia de factores económicos coyunturales (a nivel nacional y global), errores de gestión de lo público (agravados por una intensa guerra económica e intentonas golpistas en varios países), y una cierta inercia política que desaceleró los cambios necesarios para desmontar el aparato de dominación del capitalismo neoliberal, lo que acabó por desgastar a los gobiernos progresistas y nacional-populares.
La prolongada crisis brasileña, las derrotas electorales en Argentina y Venezuela, y el inminente fin de mandato de Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, han reforzado y generalizado la idea de un fin de ciclo, y el consecuente debilitamiento de las alianzas de Cuba con estos gobiernos; en ese escenario, Washington pesca en río revuelto. No en vano, después de La Habana, la siguiente escala en la gira anunciada por el presidente Obama será Buenos Aires, Argentina, país en el que no estuvo un mandatario estadounidense desde la histórica Cumbre de Mar del Plata en 2005, en la que fue derrotado el proyecto panamericanista del ALCA. Una visita que pretende saldar cuentas simbólicamente con el kirchnerismo, y que para el hegemónico diario La Nación  “significa un fuerte gesto [de Obama] a Macri, y le da mayor sustento a su proyección como líder regional”.
¡Sin duda, mucho han cambiado los tiempos en tan poco tiempo!

Por eso, ahora que la Roma Americana aprovecha el desconcierto para reconquistar posiciones en nuestra región, conviene tener más presentes que nunca las palabras de José Martí, que iluminan la comprensión de la naturaleza e intereses que predominan en las relaciones de Estados Unidos con nuestra América, y que aconsejan precaución ante todo gran convite: “El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. (…) No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima”.
 
 *Tomado de la Revista:  Con Nuestra América  (CNA)